Se me ha roto una pieza y ya no se vende
Es una historia repetida. La lavadora va perfecta, pero se ha partido el tirador del cajón. El toldo funciona, pero la manivela ha reventado por el cuadradillo. El armario está entero, pero le falta un soporte de balda que nadie vende suelto. Y siempre la misma frase: «ese modelo está descatalogado».
Antes de tirar el aparato, hay un orden sensato para buscar.
1. Busca el número de la pieza, no el del aparato
Casi todas las piezas moldeadas llevan una referencia grabada por dentro: unas letras y unos números en relieve, a veces con el logotipo del fabricante. Mira la pieza rota con luz rasante. Si aparece, busca esa referencia entre comillas en Google: es la única manera de encontrar el recambio exacto y no uno «compatible» que no encaja.
2. Prueba en los sitios de despiece
Hay tiendas dedicadas a recambios de electrodoméstico y de persiana que tienen stock antiguo. Vale la pena media hora. Si aparece y cuesta ocho euros, cómpralo: nada de lo que viene después compite con eso.
3. Mira si alguien ya lo ha dibujado
Existen bibliotecas públicas de modelos 3D —MakerWorld, Printables, Thingiverse— y hay sorpresas: piezas de electrodoméstico comunes, tapas, engranajes de persiana, soportes de estantería. Si encuentras la tuya, ya está medio camino hecho: no hace falta que te descargues nada ni que entiendas el formato, basta con mandarnos el enlace.
4. Si no existe, se hace
Aquí es donde entra el taller. Una pieza de plástico que nadie fabrica se puede volver a fabricar, una sola vez, para ti. No hace falta un molde ni un pedido mínimo: la máquina hace una igual de bien que trescientas.
Lo que necesitamos es poco:
- Dos o tres fotos de la pieza desde ángulos distintos, con una regla o una moneda al lado para la escala.
- Las medidas que importan: el diámetro que tiene que entrar, la distancia entre tornillos, el grosor, la longitud total.
- Dónde vive la pieza: dentro de casa, a la intemperie, cerca de calor, sujetando peso. Eso decide el material.
Si la pieza se partió en dos, guarda los trozos: se reconstruye mejor con ellos. Y si es simétrica y tienes la del otro lado sana, mejor todavía, porque esa se copia entera.
Todo el detalle está en la página de recambios, y el flujo de las fotos en encargos.
Qué material se usa para un recambio
Casi siempre PETG. Aguanta calor, humedad y golpes, que es exactamente lo que le pasa a una pieza que está en uso. El PLA se queda para lo decorativo: es más bonito y más fácil, pero un verano dentro de un coche lo deforma. La resina solo cuando manda el detalle fino y la pieza no va a sufrir.
Lo explicamos con ejemplos en PLA, PETG o resina. Y si la pieza es del coche o de la moto, tiene sus propias reglas: están en piezas de coche y moto impresas en 3D.
Lo que no vamos a imprimirte
Conviene decirlo pronto, porque ahorra tiempo a todos. Una pieza impresa rompe de golpe y sin avisar: no se dobla antes como el metal. Por eso no hacemos frenos, enganches, piezas de suspensión, andamiaje ni nada que sujete peso encima de una persona. Tampoco piezas que vivan dentro de un motor, con temperatura de escape o aceite caliente.
Si tu pieza es de esas, te lo diremos antes de aceptar el encargo, no después.
Cuánto cuesta
Un recambio doméstico pequeño, con archivo, suele estar entre 12 y 25 €. Si hay que dibujarlo desde cero, el modelado va aparte: entre 0 y 15 € una sola vez (sin coste si es sencillo), y a partir de ahí el archivo ya está hecho. Los números completos están en cuánto cuesta imprimir una pieza en 3D.
Empezar
Haz las fotos ahora, con la pieza rota encima de una hoja en blanco y una regla al lado, y mándanoslas. Contestamos con precio y plazo. Si estás en la provincia de Castellón, puedes recogerla en Vila-real cuando esté; si no, va por correo como cualquier otra cosa: cómo trabajamos desde aquí.