Cuánto cuesta imprimir una pieza en 3D
La pregunta llega casi siempre igual: «tengo esta pieza, ¿cuánto me costaría?». Y la respuesta honesta, antes de ver nada, es una horquilla. Vale la pena explicar de dónde sale, porque entendiéndolo se puede afinar el propio encargo y pagar menos.
El precio no lo pone el tamaño, lo ponen las horas
Mucha gente da por hecho que una pieza el doble de grande cuesta el doble. No funciona así. Lo que se paga es, sobre todo, tiempo de máquina: una impresora construye la pieza capa a capa, y una pieza alta tiene muchas más capas que una plana del mismo volumen. Dos piezas que pesan lo mismo pueden tardar tres horas o nueve.
Los tres factores, por orden de peso en la factura:
- Horas de máquina. Es la partida grande. Depende de la altura, del relleno y de cuánta pared se le pida.
- Material. Un llavero lleva ocho gramos; un trofeo de veinticinco centímetros, casi doscientos. El filamento es barato comparado con las horas, pero no es cero.
- Trabajo a mano. Quitar soportes, repasar, lijar si toca, montar si la pieza va en dos trozos. Esto no lo hace la máquina.
Hay un cuarto factor que solo aparece a veces, y cuando aparece manda: el modelado. Si no existe el archivo, hay que dibujar la pieza antes de poder imprimirla.
Las franjas que manejamos
Son órdenes de magnitud, no un presupuesto. El número real sale de mirar la pieza.
- Pieza suelta hasta 10 cm, con archivo: entre 12 y 25 €. Aquí cae la mayoría de recambios domésticos, soportes y figuras pequeñas.
- Pieza suelta hasta 25 cm, con archivo: entre 25 y 50 €. Veinticinco centímetros es el máximo en una sola pieza.
- Pieza grande, de 25 a 50 cm, con archivo: entre 35 y 75 €. Se parte y se une, y en la pieza acabada casi nunca se nota.
- Serie de 20 a 100 iguales: precio negociable, según las unidades y el diseño.
- Modelado, si no tienes el archivo: entre 0 y 15 €, una sola vez; si es sencillo, sin coste. Es un coste que no se repite: una vez dibujada la pieza, la segunda unidad ya solo cuesta imprimirla.
Si quieres el número sin esperar a que conteste nadie, en la calculadora puedes soltar tu STL y sale el volumen, el peso y una horquilla al momento. El archivo no se sube a ningún sitio: la cuenta se hace en tu navegador.
Por qué una horquilla y no un número
Porque el tiempo real solo se sabe laminando la pieza de verdad, y entre una configuración conservadora y una ajustada hay un margen del 40 %. Cualquiera que te dé un número exacto sin haber visto el archivo te está dando una horquilla disfrazada.
Lo que sí se puede hacer es confirmarlo rápido. Nosotros contestamos con el precio y el plazo por correo, y a partir de ahí ya es un número, no una estimación.
Tres cosas que abaratan tu pieza
- Manda medidas, no solo fotos. Si sabemos el diámetro que tiene que entrar y la distancia entre tornillos, se dibuja a la primera. Si no, se dibuja dos veces.
- Di para qué es. Una pieza decorativa y una que va a sufrir no se imprimen igual. Si no lo sabemos, se imprime por lo alto, y eso son horas.
- Si necesitas dos, pídelas juntas. La preparación se paga una vez. Dos unidades en el mismo encargo no cuestan el doble.
Cuándo no te interesa imprimir
Hay un caso claro: si el recambio original todavía se vende y cuesta ocho euros, cómpralo. Te lo diremos si nos preguntas, y no cobramos por decirlo. La impresión 3D compite bien cuando la pieza no existe —está descatalogada, nunca se vendió suelta, o hay que hacerla a medida—, no cuando existe y es barata.
Y si lo que se te ha roto es justo eso que ya no fabrica nadie, ahí es donde tiene todo el sentido: lo contamos en recambios que ya no se fabrican.
Empezar
Si tienes el archivo, súbelo a la calculadora y sal de dudas en un minuto. Si no lo tienes, mándanos dos o tres fotos con una regla al lado y las medidas que te importen: con eso ya se puede presupuestar. Todo eso está explicado en la guía previa a pedir presupuesto.