PLA, PETG o resina: qué material aguanta cada uso
Casi nadie que pide una pieza sabe qué material quiere, y está bien: es nuestro trabajo elegirlo. Pero entenderlo por encima ayuda a describir mejor el encargo, y evita el único error que sale caro de verdad, que es poner PLA donde tocaba PETG.
Van los tres, con el criterio que usamos aquí.
PLA — lo decorativo
Es el material por defecto para todo lo que se mira más que se usa: trofeos, medallas, placas, detalles de boda, figuras, señalética de interior.
A favor: el mejor acabado de los tres en filamento, la gama de colores más amplia —incluidos metalizados y mates que quedan muy bien en un premio—, y es el más barato y el más estable de imprimir, así que una serie de doscientas sale toda igual.
En contra: el calor. El PLA empieza a reblandecerse alrededor de los 55–60 °C, y eso es una temperatura que se alcanza sin drama dentro de un coche aparcado al sol en agosto, o en un alféizar orientado al sur. Una pieza de PLA que se queda ahí se comba y no vuelve.
Regla corta: si la pieza va a estar en una estantería, PLA.
PETG — lo que se usa
Es el material de casi todos los recambios que salen de este taller: tiradores, soportes, guías, tapas, piezas de persiana, casquillos, cualquier cosa que esté montada y trabajando.
A favor: aguanta más calor que el PLA, no le importa la humedad, y —lo importante— es tenaz: en vez de partirse en seco, cede un poco. Para una pieza que recibe golpes o que se monta y desmonta, esa diferencia lo es todo. Va bien a la intemperie.
En contra: el acabado es algo menos fino que el PLA y los colores no lucen igual, así que para un trofeo no es la primera opción. Es un pelín más caro y más lento de imprimir.
Regla corta: si la pieza tiene una función, PETG.
Resina — el detalle
Otra tecnología distinta: en vez de fundir un hilo, se cura resina líquida con luz. Se usa para miniaturas, piezas pequeñas con detalle muy fino, y modelos donde no se pueden ver las capas.
A favor: definición que ningún filamento alcanza. Rostros de miniatura, texturas, letra pequeña grabada.
En contra: es frágil —parte como el cristal si se cae—, es más cara, y no le sienta bien el sol a largo plazo. No es un material para piezas que trabajen.
Regla corta: si lo que manda es el detalle y la pieza no va a sufrir, resina. Por eso sirve para reponer la mano de una figura de colección y casi nunca la rueda de un juguete: lo contamos en reparar un juguete o una figura rota.
El resumen, en una tabla mental
- ¿Va a estar quieta y se mira? PLA.
- ¿Está montada, aguanta algo, o vive fuera? PETG.
- ¿Es diminuta y el detalle es el objetivo? Resina.
- ¿Dudas? Dinos dónde va a estar la pieza y qué esfuerzo hace, y elegimos nosotros.
Los dos errores que más caros salen
Pedir PLA porque es más barato, para una pieza de coche. El ahorro son dos euros; el coste es reimprimirla en agosto. Cuando la pieza va a estar en un coche, en un balcón o cerca de una fuente de calor, el material lo decide eso y no el precio. Lo que se puede imprimir para el coche, y lo que no, está en piezas de coche y moto impresas en 3D.
Pedir resina para una pieza funcional pequeña. El detalle es precioso hasta que la pieza se lleva el primer golpe. Si la pieza es pequeña y tiene que aguantar, PETG.
Y el color
El PLA es donde hay más gama, y por eso los encargos de club y de boda salen casi siempre en PLA: si el club juega de granate o la boda va en verde salvia, hay filamento que se acerca. Dinos el color de referencia y buscamos el más parecido antes de imprimir la muestra.
Empezar
Si ya sabes qué pieza necesitas, cuéntanoslo desde encargos y nosotros proponemos el material. Si lo que se te ha roto es un recambio que ya no se fabrica, el caso completo está en recambios, y los formatos de archivo y los límites de tamaño, en la guía.